Tratamiento de fisioterapia en Granada de la miositis osificante (osificación muscular)

En este artículo vamos a aclarar todas las dudas que tengas sobre la osificación muscular, también conocida como la miositis osificante. Soy Daniel Rachón, uno de los fisioterapeutas del equipo del centro de fisioterapia y clínica de traumatología Trauma Granada vamos a desgranar por qué se produce esta afección, cómo de frecuente es en nuestro entorno, a quiénes afecta más, en qué localizaciones suele aparecer y, sobre todo, cómo la tratamos en nuestra clínica con la tecnología específica de la que disponemos. Además, hablaremos de la importancia de un diagnóstico preciso y rápido, de las formas de prevenir esta afección y de cómo podemos ayudarte desde el área de fisioterapia y traumatología de nuestra clínica en Granada.

¿Qué es la miositis osificante?

La miositis osificante, también llamada osificación heterotópica del músculo, es un trastorno benigno en el que se forma hueso dentro de tejidos en los que normalmente no debería aparecer, como en los músculos o las fascias que los recubren. En el caso de la miositis osificante traumática (MOT) el organismo, tras un proceso de inflamación o lesión por un golpe, en lugar de regenerar el tejido muscular dañado, inicia un mecanismo anómalo que transforma las células musculares o del tejido conjuntivo en células capaces de generar hueso. El resultado es la aparición de un nódulo duro y doloroso dentro del músculo, que puede limitar la movilidad y la función de la zona afectada.

¿Por qué ocurre?

La causa más habitual es un traumatismo muscular directo, también conocida por miositis osificante traumática (MOT). Tras una contusión intensa, el músculo puede desarrollar un hematoma interno. En algunos casos, este hematoma no evoluciona de manera normal y, en lugar de reabsorberse, activa procesos celulares que derivan en la formación de hueso dentro del músculo. Puede darse en deportistas que sufren golpes repetidos en la misma zona, en trabajadores con esfuerzo físico intenso o en cualquier persona tras una caída o accidente.

Existen también formas hereditarias muy raras, como la fibrodisplasia osificante progresiva, que aparece en la infancia y provoca que los músculos y otros tejidos blandos se vayan transformando en hueso de manera progresiva. Sin embargo, esta variante es extraordinariamente poco común y no es la que solemos ver en consulta de fisioterapia. En nuestra clínica de fisioterapia y centro de traumatología en Granada, Trauma Granada, el caso que tratamos con más frecuencia es el derivado de un traumatismo o de intervenciones quirúrgicas en las que aparece osificación secundaria.

La miositis osificante es considerada una enfermedad poco frecuente en todo el mundo. Sin embargo, la miositis osificante traumática sí que puede ser recurrente. En nuestra clínica de fisioterapia en Granada recibimos pacientes con esta afección tras un traumatismo deportivo o una contusión fuerte.

Tipos y localizaciones frecuentes

Podemos hablar de tres variantes principales. La primera es la miositis osificante progresiva de origen genético, extremadamente rara, que suele manifestarse desde edades tempranas. La segunda es la miositis osificante traumática (MOT), que es la que vemos en la mayoría de pacientes y que está directamente asociada a golpes o hematomas musculares. Y la tercera es la miositis osificante no traumática que puede aparecer en enfermedades neurológicas, ya sean del cerebro, la médula espinal o los nervios periféricos. En estos casos, la falta de movimiento en las articulaciones afectadas favorece que los tejidos blandos que las rodean se endurezcan y se calcifiquen, lo que con el tiempo puede acabar produciendo anquilosis (rigidez articular).

En cuanto a localizaciones, los músculos más afectados suelen ser los grandes grupos musculares de las extremidades: el cuádriceps en la parte anterior del muslo, el bíceps braquial en el brazo, el glúteo y, en menor medida, los músculos de la pantorrilla. La elección del músculo afectado depende casi siempre del tipo de impacto sufrido.

¿A quiénes afecta más?

Los casos traumáticos, es decir, las personas que padecen MOT son más comunes en adultos jóvenes, especialmente en varones entre los 20 y los 40 años, debido a su mayor participación en deportes de contacto o actividades con riesgo de impacto. El cuádriceps es el músculo que más se ve afectado, porque suele recibir golpes directos en deportes como el fútbol, el rugby o las artes marciales. También se observan casos en el brazo, tras caídas o traumatismos repetidos en el tríceps o el bíceps.

En la infancia, salvo la rara forma genética, es muy poco frecuente, mientras que en adultos de edad avanzada puede aparecer como complicación tras una cirugía ortopédica o una fractura. En todos los casos, el factor común es un antecedente de lesión muscular importante.

Importancia del diagnóstico precoz

En Trauma Granada insistimos mucho en la necesidad de un diagnóstico preciso y temprano. Una masa dura en el músculo, dolor que persiste más de lo habitual tras una contusión o limitación progresiva de la movilidad son señales que deben evaluarse cuanto antes. Contamos con ecografía musculoesquelética de alta resolución y con acceso rápido a pruebas de imagen complementarias. Gracias a un equipo formado por traumatólogos de reconocido prestigio como el Doctor Manuel Alejandro Cardona y un equipamiento técnico innovador, podemos confirmar el diagnóstico sin demoras innecesarias. Un diagnóstico precoz evita confusiones con tumores malignos, reduce la necesidad de biopsias y, sobre todo, nos permite iniciar el tratamiento fisioterapéutico en la fase en la que más beneficio puede aportar.

Tratamiento en Trauma Granada

El tratamiento fisioterapéutico de la miositis osificante en Trauma Granada se apoya en nuestra tecnología específica y en la experiencia de nuestro equipo. Disponemos de ecógrafo de alta resolución, terapia con ondas de choque, equipos de electroterapia analgésica y plataformas de ejercicio asistido.

La ecografía nos permite valorar en todo momento la extensión de la lesión, diferenciar si el proceso se encuentra en fase inflamatoria o en fase de consolidación y adaptar la estrategia de trabajo. Con el ecógrafo también podemos realizar un seguimiento objetivo de la evolución, lo que transmite seguridad tanto al equipo como al paciente.

La terapia con ondas de choque es uno de los recursos más valiosos. Mediante la aplicación de ondas acústicas de alta energía, conseguimos estimular el metabolismo local, mejorar la vascularización del tejido y favorecer la reabsorción de calcificaciones. En fases subagudas de la lesión es especialmente útil para frenar la progresión de la osificación y aliviar el dolor.

La electroterapia, mediante corrientes analgésicas, permite controlar la molestia sin necesidad de recurrir exclusivamente a fármacos. Al reducir el dolor, facilitamos que el paciente pueda comenzar antes los ejercicios de movilidad. Esto es esencial porque la inmovilización prolongada favorece la rigidez y empeora la función muscular.

Finalmente, la plataforma de ejercicio asistido es la herramienta que nos ayuda a reintroducir el movimiento de manera controlada. Comenzamos con ejercicios pasivos o asistidos y, progresivamente, incorporamos movimientos activos. Así recuperamos la función sin sobrecargar el área afectada.

Cada tratamiento es individualizado. En fases agudas se prioriza el control del dolor y la inflamación, en fases intermedias se aplican las ondas de choque y los ejercicios suaves, y en fases crónicas nos centramos en recuperar fuerza, movilidad y funcionalidad. El objetivo final siempre es devolver al paciente la mejor calidad de vida posible.

Prevención

La prevención pasa por evitar traumatismos repetidos, especialmente en deportistas. Tras una contusión importante con hematoma, es recomendable acudir al fisioterapeuta para realizar una valoración y comenzar movilización precoz bajo supervisión. El reposo absoluto no es aconsejable, salvo los primeros días, ya que favorece la calcificación. También es fundamental evitar procedimientos invasivos como biopsias o inyecciones intramusculares en zonas con sospecha de miositis osificante, porque pueden agravar el problema. Y, en pacientes intervenidos de cirugía ortopédica, un buen plan de fisioterapia postoperatoria reduce el riesgo de osificaciones secundarias.

En Trauma Granada cuidamos de tu salud muscular

La miositis osificante es una afección poco común, pero cuando aparece puede ser muy limitante. Requiere de un diagnóstico temprano, de un seguimiento especializado y de un tratamiento fisioterapéutico adaptado a cada fase de la enfermedad. En Trauma Granada contamos con los medios técnicos y humanos para abordar estos casos de forma rápida, precisa y eficaz. Nuestro equipo de fisioterapeutas y traumatólogos trabaja de manera conjunta para que el paciente no pierda tiempo valioso y pueda recuperar la movilidad y la funcionalidad en el menor plazo posible.

Si sospechas que puedes tener una miositis osificante o sufres dolor persistente tras un golpe muscular, no esperes más. Contacta con la clínica de Fisioterapia y centro médico de Traumatología en Granada Trauma Granada. Te atenderemos de manera inmediata y personalizada, para que recuperes tu calidad de vida cuanto antes.

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